Hotel para insectos, el truco para mantener el jardín libre de plagas

¿Sabe que es buena idea invitar a que los insectos se instalen en su jardín? Hay especies beneficiosas para el control de plagas de forma natural a las que puede alojar en un “hotel” a su medida.

Ese zumbido molesto, esos manotazos al aire, ese temor a la picadura… Son sensaciones desagradables que uno asocia al binomio verano-aire libre y que el paisajismo sostenible pretende aminorar con argumentos en verde. No todos los bichos son molestos, es más, unos cuantos deberían ser tan bienvenidos en su jardín como para facilitarles el check in.

Proliferan las casitas a escala para darles refugio, e incluso hay tutoriales para fabricarlas uno mismo si lo suyo es el do it yourself. ¿Por qué? “Uno de los pilares básicos del paisajismo sostenible es la Gestión Integral de Plagas (GIP), no sólo en jardinería, también en agricultura. Es una tendencia, pero también está avalada por directivas europeas que defienden una reducción del uso de fitosanitarios. Y una de las vías para hacerlo es utilizar la fauna, las relaciones biológicas naturales“, explica Juan José García, director técnico de Desert City, centro especializado en xeropaisajismo.

Detalle de la instalación del Jardín Botánico de Madrid, con función pedagógica.

La idea es sencilla: insectos que se comen a otros. Una solución que la sabia naturaleza ya tenía prevista, recuperada ahora en los planteamientos de sostenibilidad que abogan por minimizar el empleo de agentes químicos para controlar plagas, eliminar malas hierbas… Suena bien, sí, pero, ¿estamos dispuestos no sólo a no expulsar a los alados visitantes, sino a crear un hábitat que les dé la bienvenida? Para contrarrestar la mala prensa de esta fauna minúscula hay iniciativas como la del Jardín Botánico de Madrid donde en septiembre pasado instalaron uno de estos hoteles de insectos. “Lo pusimos en el contexto de SOS Polinizadores, un proyecto educativo que pretende divulgar la importancia de estas especies. Así que cumple una doble función, la de llamar la atención a los visitantes y que se pregunten para qué sirve la estructura, y por otro, la de albergar poblaciones que nidifiquen aquí”, explica Clara Vignolo, responsable de la iniciativa pedagógica y que incide en que casi el 90% de las especies vegetales son polinizadas por insectos.

Alojamiento para murciélagos, 100 euros.José M. Presas

Quizá empezando por los más pequeños alcancemos el grado de concienciación de Alemania, origen de empresas como Neudorff, que cuenta con todo un catálogo eco para jardineros aficionados, y país donde “el cliente puede comprar los bichos para soltarlos en su jardín y favorecer este tipo de relaciones. Aquí tenemos un rechazo en cierto modo cultural”, explica García. Así que igual ni hablamos de la caseta para murciélagos que también comercializan… O sí: hay zonas vitícolas donde se emplean estos animales, ya que se alimentan de la polilla del racimo, que ataca a la vid.

Pero volvamos a nuestros amigos los depredadores, esa fauna útil de la que podemos aprovecharnos para deshacernos de la indeseable. “La mariquita, la familia de los coccinélidos, es depredadora de pulgones, que es una de las plagas más comunes en esta época. La otra más interesante es la crisopa, un neuróptero que a veces confundimos con un mosquito, pero no pica a las personas. También están los ácaros fitoseidos, un tipo de chinches, unas avispas pequeñitas que parasitan los huevos de los pulgones…”, enumera Juan José García. En definitiva, aprovechar las relaciones ecológicas en favor nuestro.

No es estrictamente necesario que inaugure un cinco estrellas en la terraza, pero la idea del hotel de insectos es un buen acercamiento, sobre todo para los más pequeños, a las bondades de estas especies amigas. Siempre de madera sin tratar, contienen piñas, trozos de corteza, cañizo…, para recrear los distintos hábitats que encontrarían en la naturaleza. “Por ejemplo, las osmias [género de abejas] prefieren cañas o la abeja carpintera, de aspecto como un abejorro negro violáceo, utiliza troncos muy gordos y se la conoce así porque horada galerías en la madera”, cuenta Vignolo. Ya sabe cómo debe ser su suite con vistas al huerto.

Arquitectura a escala

En la última edición de los premios World Architecture Festival (WAF), los “oscar” de la arquitectura, uno de los proyectos seleccionados con firma española fue precisamente un alojamiento para insectos. El estudio Batlle i Roig Arquitectura lo incorporó como un elemento de observación y mejora de la biodiversidad en su proyecto del parque Vallmora de El Masnou (Barcelona). El refugio es un paralelepípedo rectangular que se divide en cuatro “plantas”: en la base, piedra para escarabajos y arañas; en el primer piso bloques de arcilla agujereada con tierra y heno para osmias; en el segundo, troncos de pino perforados y cañas de bambú; y en la azotea, piñas.

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